Un desafío creciente reducir la exposición a dispositivos y pantallas.
El Detox Digital se ha convertido en una necesidad creciente dado el agobio que supone estar conectados a un mundo digital que lo abarca todo: trabajo, estudios, entretenimiento, diversión y un largo etcétera. Sin embargo, a pesar de las coincidencias en torno a lo saludable que podría significar una desconexión digital y una toma de conciencia para reducir nuestra exposición a dispositivos y pantallas, lo cierto es que, según la última encuesta realizada sobre el tema por el IFT, solo un 10% de los usuarios ha cumplido con un proceso de detox digital.
La paradoja recae en que poco más del 54% de los encestados dice estar interesado en realizarlo pero no logra cumplir el propósito. Esto muestra que para conseguirlo no se trata de un simple gesto de voluntad, sino que enfrentar el problema podría ser más difícil de lo que muchos suponemos. La adicción a internet ya ha sido considerada formalmente en EE.UU como Desorden de Adicción a Internet (IAD por sus siglas en inglés) y desde su formalización en 2006 han sido publicados numerosos estudios que apuntan a un desorden creciente y al surgimiento de varios subtipos para entender mejor el desafío en materia de salud pública.
Por su parte, la Organización Mundial de la Salud ha dado a conocer en diferentes informes sobre el creciente uso problemático de redes sociales, especialmente entre adolescentes, y podría alcanzar hasta el 20% de la población para el año 2030.
Ante los efectos en la salud mental de la interacción desordenada, los especialistas sugieren varias medidas entre las que se encuentran: alfabetización digital, configuración de dispositivos por tiempo, desactivar aplicaciones y notificaciones no relevantes, definir propósitos para cada red social o, simplemente, retomar actividades analógicas para pasar el tiempo libre.
Sobre estas recomendaciones diversas universidades en nuestro país han hecho un esfuerzo por estructurar una fórmula y disminuir el tiempo excesivo que pasamos frente al smartphone, así como, para minimizar los riesgos en materia de salud mental que esto supone. Entre los elementos que favorecen seguir paso a paso el proceso de detox se encuentra: establecer un tiempo límite de tiempo conectado evitando eliminar por completo su uso, realizar ajustes graduales en cada red social y priorizar objetivos de interacción, establecer límites de interacción entre cada una de nuestras esferas: laboral, académica y social. Lo anterior implica definir horarios específicos y aprender a no responder notificaciones fuera de tiempo.
Finalmente, los pasos a seguir incluyen la necesidad de reconectar contigo mismo y aumenta el tiempo que dedicas a realizar tus hobbies, meditar o descansar.


