Se cierra un capítulo histórico. Por primera vez en 23 años, Estados Unidos ya no tendrá tropas desplegadas en Irak. Esta histórica decisión marca el punto final a una de las presencias militares más prolongadas y debatidas de la historia moderna, abriendo un nuevo y complejo escenario geopolítico en Oriente Próximo.
El final de más de dos décadas de presencia militar
La retirada de tropas de Irak, pactada en 2024 durante la administración de Joe Biden, se ha ejecutado de forma principal desde la base aérea de Erbil, en la región del Kurdistán iraquí. Este enclave ha sido fundamental durante años, ya que albergaba a los 1.500 soldados estadounidenses encargados de liderar las operaciones tácticas contra el Estado Islámico (ISIS).
¿Qué supone el fin de la Operación Resolución Inherente?
Iniciada en el verano de 2014 para frenar el arrollador avance yihadista, la Operación Resolución Inherente cambia drásticamente de rumbo. Según el Pentágono, la misión hace una transición definitiva hacia una operación de seguridad gestionada íntegramente por el Gobierno de Irak. No obstante, las fuerzas estadounidenses no abandonan la región por completo: su cuartel general conjunto se trasladará a Jordania y continuarán la lucha contra el ISIS en el territorio de Siria.
El gran reto de la seguridad: ¿Un nuevo vacío de poder?
Toda gran retirada militar conlleva riesgos. Aunque la salida de EE. UU. cuenta con el respaldo de un amplio sector de la sociedad iraquí, expertos e inteligencia advierten sobre el peligro de un vacío de seguridad. Cabe recordar que, a lo largo de más de dos décadas de misiones intermitentes desde la caída de Sadam Husein, más de 4.500 militares estadounidenses han perdido la vida.
La sombra de Irán y las células durmientes del ISIS
Para Irán y su autodenominado “eje de la resistencia”, este movimiento es celebrado como una victoria estratégica mayúscula. Existe el temor fundado de que las milicias chiíes respaldadas por Teherán aprovechen la ausencia estadounidense para multiplicar su influencia y poder dentro de Irak.
Paralelamente, la preocupación por el ISIS no ha desaparecido. A pesar de que su terrorífico califato fue desmantelado hace casi una década, el grupo extremista mantiene activas varias células durmientes. Hasta hoy, la inteligencia norteamericana y su vigilancia aérea eran escudos vitales para el ejército iraquí.
El nuevo papel de las fuerzas armadas iraquíes
Desde el Comando Central (Centcom), el almirante Brad Cooper ha querido mandar un mensaje de tranquilidad y ha elogiado la preparación actual de las autoridades locales. “Las fuerzas iraquíes y kurdas ya cuentan con la capacidad, liderazgo e independencia operativa para responder por sí solas a las amenazas”, sentenció. Ahora, el gran desafío para Bagdad será demostrar que puede garantizar su soberanía y mantener a raya a los remanentes yihadistas sin el paraguas militar extranjero.

